Perseverancia

La perseverancia es un estado mental y, en consecuencia, puede cultivarse. Como todos los estados mentales, la perseverancia se basa en causas definidas, entre las que se encuentran las siguientes:

  • a) Definición de propósito, Saber lo que uno quiere es el primer paso, y quizá el más importante, hacia el desarrollo de la perseverancia. Una motivación lo bastante fuerte nos fuerza a superar muchas dificultades.
  • b) Deseo, Resulta comparativamente fácil adquirir y mantener la perseverancia en persecución del objeto de un deseo intenso.
  • c) Confianza en sí mismo, Creer en la capacidad propia para llevar a cabo un plan le estimula a uno a conseguirlo con perseverancia.
  • d) Definición de planes. Los planes organizados, aun cuando sean débiles y poco prácticos, estimulan la perseverancia.
  • e) Conocimiento exacto. La perseverancia se ve estimulada por el hecho de saber que los planes de uno son sanos, y que están basados en la experiencia o en la observación; <<suponer>> en lugar de <<conocer>> destruye la perseverancia.
  • f) Cooperación. La simpatía, la comprensión y la cooperación armoniosa con los demás tienden a desarrollar la perseverancia.
  • g) Fuerza de voluntad. El hábito de concentrar los pensamientos propios en la construcción de planes destinados al logro de propósito definido conduce a la perseverancia.
  • h) Habito. La perseverancia es el resultado directo del hábito. La mente absorbe y se convierte en una parte de las experiencias diarias de las que se alimenta. El temor, que es el peor de todos los enemigos, puede curarse con toda efectividad por la repetición forzada de actos de valor. Todo aquel que haya luchado en una guerra lo sabe muy bien. 

Inventario de Perseverancia

Si intentas abandonar el tema de la perseverancia, haga un inventario de si mismo y determine en que aspecto particular, si es que hay alguno, le falta esta cualidad esencial. Mídase a sí mismo con valentía, punto por punto, y determine cuántos, de los ocho factores de la perseverancia, le faltan. El análisis puede conducirte a descubrimientos que le proporcionarán una nueva comprensión de sí mismo.

Aquí descubrirá a los verdaderos enemigos que se interponen entre TU y un logro notable. No solo hallará los <<síntomas>> que indican una debilidad de la perseverancia, sino también las causas subconscientes profundamente arraigadas de esta debilidad. Estudie la lista con sumo cuidado y mírese a sí mismo con honestidad si desea realmente saber quién es usted, y qué se ve capaz de hacer.

Estas son las debilidades que deben dominar todos aquellos que acumulen riquezas:

  • 1. Fracaso a la hora de reconocer y determinar con claridad y exactitud qué es lo que se desea.
  • 2. Dilación, con o sin causa. (Por lo general, apoyada por toda una serie de justificaciones y excusas,)
  • 3. Falta de interés para adquirir conocimientos especializados.
  • 4. Indecisión, el hábito de <<pasar la pelota>> en todas las ocasiones, en lugar de abordar los temas de frente. (Amparada también por numerosas justificaciones;)
  • 5. Hábito de ampararse en justificaciones, en vez de crear planes definidos para la solución de problemas;
  • 6. Autosatisfacción. Hay muy poco remedio para esta aflicción, y ninguna esperanza para aquellos que la sufren;
  • 7. Indiferencia, habitualmente reflejada en la predisposición al compromiso en todas las ocasiones, antes que afrontar la oposición y luchar contra ella;
  • 8. Hábito de achacar a otros los errores propios, y de aceptar las circunstancias desfavorables como algo inevitable;
  • 9. Debilidad de deseo, a causa de la negligencia en la elección de los motivos que impelen a la acción;
  • 10. Predisposición, e incluso avidez, por abandonar la lucha a la primera señal de derrota;
  • 11. Falta de planes organizados, expuestos por escrito de forma que puedan ser analizados;
  • 12. Hábito de descuidar el moverse por ideas, o de aprovechar la oportunidad cuando se presenta;
  • 13. Desear en lugar de querer;
  • 14. Hábito de alcanzar un compromiso con la pobreza, en lugar de aspirar a la riqueza. Ausencia general de ambición de ser, de hacer, de poseer;
  • 15. Buscar todos los atajos hacia la riqueza, tratando de conseguir sin estar dispuesto a dar un equivalente justo, lo que suele verse reflejado en el hábito del juego y en la tendencia a buscar gangas.
  • 16. Temor a la crítica y al fracaso a la hora de crear planes y ponerlos en práctica a consecuencia de lo que otros piensen, hagan o digan. Este enemigo debería estar al principio de la lista porque, por lo general, existe en la mente subconsciente, donde su presencia no suele ser reconocida.

<<Napoleón Hill>>

L.C. Mario Humberto Luna Talabera